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Ciencia y tecnología
10.10.2022

Científicos llegaron al árbol más alto de la selva amazónica

Es un ”angelim vermelho” que mide 88,5 metros de altura y 9,9 metros de diámetro. Su copa sobresale por encima del dosel en la Reserva Natural del Río Iratapuru, en el norte de Brasil, y lo habían mapeado en 3D por satélite hace 3 años, pero recién ahora lograron llegar, tras una peligrosa caminata de dos semanas.

Después de tres años de planificación, cinco expediciones y una caminata de dos semanas a través de la jungla, un equipo de científicos alcanzó el árbol más alto jamás encontrado en la selva amazónica, un espécimen imponente del tamaño de un edificio de 25 pisos.

El árbol gigante, cuya copa sobresale por encima del dosel en la Reserva Natural del Río Iratapuru, en el norte de Brasil, es un angelim vermelho (dinizia excelsa) que mide 88,5 metros de altura y 9,9 metros de diámetro.

Es el más grande jamás identificado en el Amazonas, dicen los científicos. Los investigadores lo vieron por primera en imágenes de satélite en 2019, como parte de un proyecto de mapeo en 3D.

Un equipo de académicos, ambientalistas y guías locales montó una expedición para intentar llegar a él ese mismo año, pero después de una caminata de 10 días a través de terrenos difíciles, exhaustos, con pocos suministros y con un miembro del equipo que se enfermó, tuvieron que regresar.

Tres expediciones más a la remota región del Valle de Jari de la reserva, ubicada en la frontera entre los estados de Amapá y Pará, llegaron a varios otros árboles gigantes, incluido el árbol de nuez de Brasil más alto jamás registrado en el Amazonas, de 66 metros. Pero seguía sin llegarse al mítico "techo del Amazonas".

 

 

 

 

 

Pero el enorme angelim vermelho permaneció escurridizo hasta la expedición del 12 al 25 de septiembre, cuando los investigadores viajaron 250 kilómetros en bote río arriba con traicioneros rápidos, más otros 20 kilómetros a pie a través de un terreno selvático montañoso para llegar a él.

Uno de los integrantes de esta expedición de 19 miembros fue mordido por lo que el médico del equipo cree que era una araña venenosa. Pero valió la pena, dice el ingeniero forestal Diego Armando Silva de la Universidad Federal de Amapá, quien ayudó a organizar el viaje.

"Fue una de las cosas más hermosas que he visto. Simplemente divino", dijo a la agencia de noticias AFP Silva, de 33 años. "Estás en medio de este bosque donde la humanidad nunca antes había pisado, con una naturaleza absolutamente exuberante".

Después de acampar bajo el enorme árbol, el grupo recolectó hojas, tierra y otras muestras, que ahora serán analizadas para estudiar cuestiones como la edad del árbol (al menos entre 400 y 600 años, estima Silva) y saber por qué la región tiene tantos árboles gigantes y cuánto carbono almacenan.

 

 

 

 

 

Los árboles gigantes de esta zona pesan hasta 400.000 toneladas, de las cuales aproximadamente la mitad es carbono absorbido de la atmósfera, fundamental para ayudar a frenar el cambio climático, dice Silva. Pero a pesar de su lejanía, los gigantes de la región están bajo amenaza.

La madera de angelim vermelho es muy apreciada por los madereros, y la reserva de Iratapuru está siendo invadida por mineros de oro ilegales, famosos por provocar la destrucción ecológica, dice Jakeline Pereira, del grupo ecologista Imazon, que ayudó a organizar la expedición.

"Estábamos muy emocionados de hacer este hallazgo", dice Pereira. "Es muy importante en un momento en que la Amazonía se enfrenta a niveles de deforestación tan aterradores".

En los últimos tres años, la deforestación anual promedio en la Amazonía brasileña aumentó un 75% respecto a la década anterior.

 

Fuente: PERFIL

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