Ventaja para Lula en el inicio de la campaña
Desde Brasilia
Claudia Sheinbaum, Xi Jinping, Vladimir Putin y Donald Trump hablaron por teléfono con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva desde fines de julio.
Contactos
Una secuencia de contactos de alto nivel que pocos mandatarios, y menos aún candidatos a la reelección, como Lula, pueden exhibir en el lapso de tres semanas.
Durante la conversación con Sheinbaum se trataron varios temas, desde la cooperación entre las petroleras estatales Petrobras y Pemex en el Golfo de México, el cual preservó su denominación en la mayoría de los mapas a pesar de la pretensión de Trump que soñó con rebautizarlo.
Los presidentes comparten la preocupación sobre la expansión de la ultraderecha regional y el papel que Brasil y México, las mayores potencias regionales, desempeñan como última muralla de contención.
También hablaron sobre una posible, aun incierta, visita de Sheinbaum a Brasil antes de las elecciones en las que Lula aparece como favorito según una encuesta publicada este viernes por el instituto Datafolha, uno de los más antiguos del mercado de demoscopia.
El actual presidente y candidato por el Partido de los Trabajadores suma el 39 por ciento de las intenciones de voto contra el 32 de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, en una simulación de lo que pudiera ocurrir en la primera vuelta, que tendrá lugar dentro de un mes y medio, el 4 de octubre. Si hubiera un balotaje, el 25 de octubre, Lula se impondría por 3 puntos porcentuales.
Los números del sondeo, especialmente sobre la primera vuelta, fueron un baño de realidad para el trumpismo brasileño, es decir el bolsonarismo, desde cuyas usinas se había vaticinado un empate y hasta un imaginario soprpasso de Flávio Bolsonaro sobre Lula.
Flávio resultó ser un político desabrido, sin más mérito que ser el hijo de Jair Bolsonaro,el expresidente condenado a 27 años de prisión luego de un exhaustivo proceso en la Corte , que lo halló culpable de organizar un golpe de Estado contra Lula.
En su condición de trumpista Flávio volvió a defender este sábado la “rotulación de “terroristas” para los narcos de Rio de Janeiro y San Pablo, concordante con el nuevo protocolo de la doctrina Monroe.
Conocido por su relación con las “milicias” cariocas, equivalente brasileño a los “paracos” (paramilitares) colombianos, Flavio Bolsonaro, apodado “01” por su padre usando una jerga militar, está instalando como debate de campaña la necesidad de declarar la “guerra” a la delincuencia común.
Prometió que en caso de ser electo, el 5 de enero de 2027, primer día de su mandato, indultará a su padre Jair y luego colocará entre sus prioridades movilizar a las fuerzas basileñas para combatir a las organizaciones criminales Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital.
Hará presión ante el Congreso para que esas bandas sean tipiticadas como “terroristas”, para facilitar incursiones norteamericanas en las favelas cariocas.
Siguiendo el modelo del despliegue militar estadounidense sucedido la semaa pasada en el norte de Ecuador, cerca de la frontera con Colombia.
Lula y Trump
La más reciente de las conversaciones de Lula con líderes extranjeros ocurrió este viernes, cuando habló durante una hora y veinte minutos con Donald Trump.
Lo más destacado del telefonema fue una discrepancia: el candidato a un cuarto mandato en Brasil transmitió a su colega que para combatir al Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital el camino es asfixiarlos económicamente y desmantelar sus estructuras de mando a través de operaciones de inteligencia.
Esas poderosas organizaciones no serán desmanteladas tipificándolas como “terroristas”, planteó Lula.
Y propuso reforzar el flujo de informaciones entre las fuerzas de seguridad de ambos países en lugar de militarizar el tema, tal como se plantea en los fundamentos del Escudo de las Américas.
Cuyo lanzamiento no contó con la presencia de representantes de Brasil y México en marzo, cuando fue motivo de celebración por parte de los bolsonaristas.
El proyecto fue elogiado nuevamente en mayo, durante una visita a Washington del candidato Flávio Bolsonaro y su hermano, Eduardo, al cual le cabe la tarea de representar a la familia ante la administración trumpista.
La labor de esa “gente”, dijo Lula al aludir a la dinastía acaudillada por Jair Bolsonaro, es conspirar contra la “soberanía” brasileña, mientras el gobierno petista se esfuerza en defenderla y colocarla como uno de los temas de la campaña.
Además acusó a los hermanos Flávio y Eduardo Bolsonaro, de haber pedido a Trump, durante una reunión celebrada en la Casa Blanca, el aumento de tasas impuestas a las exportaciones brasileñas, como represalia por la condena contra su padre golpista.
El viernes último por la noche, horas después conversar con el republicano, Lula anunció durante un acto proselitista en el estado de Minas Gerais, la retomadad de las conversaciones con Washington para analizar el aumento de las tasas.
Silencio bolsonarista
Mientras Lula sacaba pecho por su conversación altiva con Trump , Flávio Bolsonaro no decía una palabra sobre ese telefonema en los discursos de campaña de este sábado.
Ese mutismo de la derecha es comprensible: al hablar con Lula, Trump prioriza cuestiones de Estado, relegando a un segundo plano a sus aliados políticos.
El telefonema de 80 minutos entre Trump y Lula indican que desde la Casa Blanca prevalece una lectura realista sobre el petista: quien es visto como un interlocutor inevitable en el presente y alguien con expectativas de poder apreciables a partir de 2027.
Paralelamente Washington observó el pragmatismo desplegado por el petista ante la primera elevación de las tasas, decretada en julio del año pasado, en el último tramo del juicio contra Bolsonaro. “Mi buen amigo Bolsonaro”, repetía Trump.
Ante el boicot gringo desde el Palacio del Planalto se Instruyó a la Cancillería y el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio para que amplíen mercados existentes y sondeen otros a ser conquistados.
En pocos meses Brasil lograba una fuerta expansión de las exportaciones hacia varios países asiáticos, y mejoras en otros mercados.
El resultado de esta reconversión dejó un saldo positivo en 2025. El total de las exportaciones creció cerca del 3 % en la comparación ante 2024, pese a la reducción de la demanda estadounidense.
De este modo se ganó ciedrta autonomía comercial ante EEUU, cuya participación en las exportaciones brasileña bajó a comienzo de 2026 reprsentando sólo un 11 % de todo lo vendido por los brasileños.
Plan B
El bolsonarismo pretende retornar al poder obteniendo más votos que Lula. Si bien las encuestas muestran al petista en la delantera, su ventaja no es irreversible, y la posasibilidad de un triunfo opositor es plausible.
De todos modos esa corriente extremista no dejó de lado un eventual Plan B, que le permite reconquistar el Palacio del Planalto a través de todo tipo de artimañas.
Así ocurrió en 2022, cuando Jair Bolsonaro desconoció la victoria de Lula (hasta hoy no lo hizo) poniendo en marcha acciones subversivas, desde la voladura de torres de alta tensión hasta los actos golpistas de enero de 2023, apoyado por militares y la complacencia de las policías.
Una primer ensayo del supuesto Plan B sucedió un mes atrás cuando Flávio Bolsonaro convocó a diplomáticos, principalmente nortamericanos, para transmitirles dudas sobre la confiabilidad de las urnas electrónicas. Ese alegato falso fue planteado por su padre hace cuatro años para denunciar un fraude.
Mientras tanto el Departamento de Estado anunciaba el envío de Samuel Samson y Riley Barnes,a Brasil para interiorizarse del sistema de votación.
La Cancillería prohibió la entrada de los hombres del secretario Marco Rubio, al no liberarles las visas, mientras legisladores del PT denunciaron una “descarada interferencia” estadounidense para ensuciar el proceso electoral.
Ese episodio seguramente no será el último en el que Washington accionará sus resortes de poder en apoyo de su apadrinado Flávio Bolsonaro.
Lo mismo no había ocurrido n 2022, durante la presidencia del Partido Demócrata norteamericano, que prefirió tomar distancia de la conspiración orquestada por el entonces jefe de Estado Jair Bolsonaro.
Bolsonaro y Cerimedo
A fines de julio de este año, en una jugada seguramente sincronizada con su hermano, el candidato Flávio Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro realizó una transmisión en vivo desde Dallas, Estados Unidos, para denostar a las urnas electrónicas y al “régimen” imperante en Brasil.
Llevó como convidado al “analist” al argentino Fernando Cerimedo, quien semanas más tarde sería preso en Bolivia como presunto autor intelectual del intento de homicidio de su mujer, Nadia Beller.
A lo largo de más de 50 minutos el asesor de los presidentes Javier Milei y Rodrigo Paz, sostuvo, señaló que la votación de octubre en Brasil no puede ser considerada segura en razón de la vulnerabildad de las urnas y del sistema de recolección de datos del Tribunal Superior Electoral.
Cerimedo y Eduardo Bolsonaro citaron informes recientes de la CIA, declasificados por Trump, para reforzar sospechas, que probablemente volverán al ruedo si Lula vence por un margen estrecho en octubre.
Noviembre de 2022
Los Bolsonaro mantienen una relación de larga data con Cerimedo, quien les prestó servicios en diversas ocasiones. Asesoró a Jair Bolsonaro en la campaña de 2018, cuando resultó electo. Y reapareció en noviembre de 2022, divulgando un video explosivo, donde expuso largamente sobre la supuesta manipulación de las urnas para urdir un fraude.
Aquella intervención sería utilizada por como acicate para movilizar a los millares de militantes que se encontraban acampados frente al Cuartel General del Ejército, en Brasilia. Los que el 8 de enero de 2023 destruyeron en cuestión de horas los palacios de la Presidencia, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal, reclamando la instauración de un gobierno de excpeción.
Cerimedo fue citado en un informe de más de 800 páginas elaborado por la Policía Federal sobre quienes habrían tomado parte en la trama desestabilizadora.
Diversos testigos , incluso militares, reconocieron el papel del argentino como responsable de montar un dossier basado en informaciones deliberadamente falsas y de integrar la red que urdió el alzamiento para eternizar a Jair Bolsonaro en el poder.
La fiscalía acogió el informe policial, no rebatió las imputaciones, pero optó por excluir a Cerimedo de la denuncia presentada ante el Supremo.
Fuente: Página/12






