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09.09.2026

China construyó una ciudad nueva en un país de América del Sur para reemplazar otra localidad: tardó 26 meses

Una megaobra impulsada por China en Perú reubicó a miles de habitantes para dar paso a un proyecto minero, creando una nueva ciudad modelo en América del Sur.

En el corazón de América del Sur existe una ciudad que nació por una razón poco habitual. Con el objetivo de reemplazar a otra localidad que quedó ubicada sobre una de las zonas donde se desarrolla una enorme explotación de cobre con influencia China terminó convirtiéndose en uno de los casos más llamativos de reasentamiento urbano.

Se trata de la construcción de Nueva Morococha, una urbe construida desde cero en Perú para trasladar a miles de personas y liberar el terreno necesario para el proyecto minero Toromocho. La Minera Chinalco, de capitales de China, fue la encargada de construirla para albergar a las familias del pueblo de Morococha.

 

China construye una ciudad modelo en Perú para proyecto minero

La historia de esta urbe de América del Sur comenzó en la antigua Morococha, una localidad minera ubicada a unos 4.700 metros sobre el nivel del mar, en la región de Junín. Allí vivían alrededor de 5.000 personas cuando se definió que el desarrollo de la mina a cielo promovida por China requería ocupar parte del área urbana.

La solución fue construir otra ciudad. La empresa de China impulsó el proyecto de reasentamiento y levantó Nueva Morococha en Carhuacoto, a unos kilómetros de la antigua localidad. La nueva ciudad comenzó a tomar forma para ofrecer viviendas y servicios a las familias que debían abandonar el área donde avanzaría Toromocho.

Nueva Morococha: las consecuencias del reasentamiento

Según información de la propia compañía de China, la construcción quedó terminada en 2012. El proyecto incluyó 1.050 viviendas y más de 30 instalaciones públicas, entre ellas escuelas, centros de salud, iglesias, un edificio municipal, un estadio y otras infraestructuras necesarias para el funcionamiento de la ciudad. Más de 1.000 familias fueron trasladadas al nuevo asentamiento.

Pero el traslado no estuvo exento de conflictos. Mientras Chinalco presentó la nueva ciudad como una alternativa planificada para mejorar las condiciones de vida de los habitantes, algunos pobladores cuestionaron el proceso y las condiciones del nuevo lugar. Investigaciones posteriores señalaron problemas relacionados con el empleo, el acceso y la adaptación a una ciudad completamente diferente de la antigua Morococha.

La situación también generó resistencia entre familias que no aceptaron abandonar la antigua localidad. la mayoría de los habitantes terminó trasladándose, aunque un grupo permaneció en la antigua Morococha y cuestionó las consecuencias del proyecto minero y del reasentamiento.

La moderna ciudad de América del Sur no es un campamento minero. Aunque, a primera vista, puede parecerlo debido a los cascos ubicados en puntos estratégicos de las calles pavimentadas. Lo cierto es que esta percepción cambia cuando se observa el amplio campo de fútbol con césped sintético y pista atlética ubicado en un extremo del lugar.

En 2026, la situación en Nueva Morococha y las operaciones de la gigante estatal china Chinalco atraviesan una fase crítica marcada por la consolidación del tajo abierto de la mina Toromocho, fuertes inversiones de optimización y persistentes disputas sociales tras el fin del desalojo de la antigua localidad.

Fuente: Infobae

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