El Pulga Rodríguez tuvo su despedida en Atlético Tucumán
Hay jugadores que trascienden los clubes y terminan
convirtiéndose en parte de su identidad. Luis Miguel “Pulga” Rodríguez es uno
de ellos. El delantero simoqueño, ídolo de Colón, tuvo su noche de
despedida en el Monumental José Fierro, el escenario que lo vio convertirse en
ídolo de Atlético Tucumán.
La última función del Pulga Rodríguez con Atlético Tucumán
En medio de los festejos por un nuevo aniversario de la
institución, el Pulga volvió a ponerse la camiseta número 7 y compartió el
campo de juego con varios de los futbolistas que fueron protagonistas de
momentos inolvidables junto al Decano.
Como si el tiempo no hubiera pasado, Rodríguez volvió a
regalar una función cargada de fútbol y picardía. Marcó un gol, se acercó al
alambrado para abrazarse con los hinchas y hasta ejecutó un penal con su
clásico saltito antes de la definición.
La respuesta de la gente fue inmediata. Cada contacto con la
pelota generó una ovación y dejó en claro que la relación entre el ídolo y la
hinchada tucumana permanece intacta.
Colón también forma parte de una historia inolvidable
La despedida tuvo además un componente especial para el
fútbol santafesino. Antes de regresar a Tucumán, el Pulga había recibido
el homenaje de Colón, institución con la que alcanzó uno de los momentos más
importantes de su carrera al conquistar la Copa de la Liga Profesional
2021.
En Santa Fe también quedó grabado en la memoria de los
hinchas por sus goles, sus actuaciones y una personalidad que rápidamente lo
convirtió en uno de los futbolistas más queridos de la historia reciente del
Sabalero.
Pero había una cuenta pendiente. Para cerrar su historia como
futbolista, el Pulga necesitaba volver a Atlético Tucumán, el club que
representa sus raíces y donde comenzó a construir la leyenda.
“Siempre voy a ser hincha de Atlético, es la camiseta que amo
y la que me dio muchas alegrías”, expresó emocionado ante los hinchas.
Con lágrimas y una última ovación, Rodríguez cerró una
carrera que tuvo títulos, goles y grandes escenarios, pero que mantuvo siempre
una característica que lo distinguió: el fútbol de potrero, la
espontaneidad y una manera única de entender el juego. El Pulga volvió a su
casa y, esta vez sí, pudo despedirse como quería.
Fuente: UNO Santa Fe





